lunes, 28 de diciembre de 2015

Sigue adelante la causa por calumnias


Hace unos meses escribí que las alegrías judiciales en Menéame duraban exactamente lo que tarda un recurso de apelación en tramitarse. Y así ha sido, una vez más, puesto que el auto de sobreseimiento provisional de la querella por un presunto delito de calumnias seguida contra Benjamí Villoslada, Cristina Pérez Llano y Menéame ha sido revocado por la Audiencia Provincial de Barcelona.




Por tanto, siguen vivas y pendientes de juicio las dos querellas interpuestas (injurias y calumnias), sin que hasta la fecha haya prosperado la defensa de los querellados. Éstos sólo celebran jubilosos sus efímeras victorias, con gran aparato retuiteador y meneador, guardando un prudente silencio en lo que a derrotas se refiere. Y hay, de hecho, buenas razones para la prudencia cuando te tumban cuatro autos consecutivos.






viernes, 18 de diciembre de 2015

Carlos Cabezas Sepúlveda / r0uzic ya tiene su sentencia




En el fallo se declara:

Que el demandado Don Carlos Cabezas Sepúlveda ha cometido intromisión ilegítima en el honor del demandante por las imputaciones vertidas sobre éste, en las que se cuestionaba su probidad profesional, y la elaboración de fotomontajes en los que el demandado aparecía con el demandante, al que también se expuso contra su voluntad junto a fotografías pornográficas de carácter homosexual, de cuya difusión reiterada en la cuenta de Twitter de Carlos Cabezas se siguió el embrutecimiento deliberado de la imagen pública de Don Daniel Vicente.

La sentencia condena asimismo a Carlos Cabezas al pago de 500.-€ de indemnización.


sábado, 3 de octubre de 2015

Ni un paso atrás


El Juzgado de Instrucción 13 de Barcelona ha dictado auto de sobreseimiento provisional en relación a la querella por un presunto delito de calumnias contra Benjamí Villoslada, Cristina Pérez Llano y Menéame. La resolución está tan mal fundamentada que asombra. Recurrí al día siguiente.

Dudo que un auto así supere la fiscalización por la segunda instancia. Ya sería el cuarto, pues hasta la fecha van tres de inadmisión a trámite o sobreseimiento revocados por la Audiencia Provincial. 

Villoslada celebraba tímidamente en su Twitter que "ya vuelve a no estar imputado". Miente, dado que sigue estándolo en la querella por injurias. Respecto a la causa por calumnias auguro que no tardará en volver a estarlo.

Hubo festejo en la página después que un lacayo publicara la buena nueva, la cual fue rápidamente promovida a portada. Nada de esto sucede cuando decaen las resoluciones que favorecen a sus propietarios. Si la información es agradable, la noticia es publicable.

Pero en Menéame las alegrías judiciales duran lo que tarda en tramitarse un recurso de apelación.

 

domingo, 9 de agosto de 2015

De la risa al duelo, un pelo





El pasado 28 de julio Benjamí Villoslada fue interrogado en el Juzgado de Instrucción Nº 13 de Barcelona. Quien amenazaba con grandes males si se le hacía pisar los Juzgados los ha pisado ya cinco veces, pese a lo cual servidor sigue vivo y de buen humor.

El vietcong atrincherado en Twitter salió una vez más de su agujero a rendir cuentas con la justicia. La rutina no hacía el trámite más soportable. Villoslada estaba visiblemente molesto con su creciente colección de imputaciones y por tener que defenderse ante el tercer Juez respecto a lo que considera su incuestionable "libertad". Pero a la fuerza ahorcan. Cuando las faldas de internet le quedaron cortas, se escondió en las de la toga de su letrado; al no cuadrarle ya el papel de caudillo de la red libre, haciendo de la necesidad virtud, asumió el de mártir de la red oprimida. 

Y hete aquí que, a sabiendas de que las normas de procedimiento no me permitían interrogarle ni contestarle (rechazó como de costumbre responder a mis preguntas), le escuché desgañitarse y patalear sin pudor alguno por las muchas molestias que ha tenido y tendrá todavía que sufrir debido a las causas por injurias y calumnias que se siguen contra él. Se diría que no reparó en que si él se sentaba como querellado y yo como querellante era porque el ordenamiento y los hechos me lo permiten. En su lugar prefirió recurrir a una ensayada cantinela y retratarse como víctima del acoso de un psicópata que "se divierte molestando cuanto más, mejor". 

Curiosamente, si hay alguien que ha confesado divertirse "molestando cuanto más, mejor" es el propio Villoslada, el cual, ante mi primer requerimiento en 2013 para que eliminase de su web Menéame enlaces presuntamente difamatorios publicados por sus empleados y colaboradores (Juan Pedro López Cabrera y David Arcos Sebastián), replicó que, con el único motivo de hostigarme a la vista de mi atrevimiento, él mismo divulgaría "también en Facebook, Twitter y LinkedIn" la web en la que se me vituperaba. Esto le alegraba sobremanera ("promete entretenimiento, será un placer") y en absoluto le daba que temer respecto a las querellas que pudiera acarrearle ("ya puestos, no viene de una").




No quedó ahí la cosa, y algo más tarde pidió también a sus miles de seguidores en Twitter que le emulasen para obtener asimismo su querella; lo que muchos hicieron, siendo en consecuencia la mayoría de ellos requeridos por mí y citándose a un grupo considerable de los mismos en sus respectivos partidos judiciales. 



Villoslada se refiere a esta cobarde estrategia de acoso anónimo en masa como al "Efecto Streisand" (que en realidad no es más que el viejo efecto Fuenteovejuna); o, cuando se pone poético y hace pinitos de gurú-ideólogo, como a "la fuerza de internet" ("Internet tiene fuerza. Nadie intentará hacer callar sin que se le vuelva en contra").




Con este programa de tintes anarcofascistas -escupir a quien te plazca y, en caso de queja, emplear la fuerza bruta que te da internet y tu rebaño de retuiteadores cuando eres el cofundador de Menéame- Villoslada pretendía intimidarme y, a la postre, hundirme. Topó con la persona equivocada; hoy se siente amargamente perseguido.


Lo más gracioso es que a Villoslada, que dice estar padeciendo este calvario por defender el derecho de todos a informar y expresar libremente su opinión, le escuece que exista un blog en el que se contextualicen los antecedentes de una querella (finalmente dos), contrarrestando de este modo el enorme poder de intoxicación que ejercen contra mí tanto él como Ricado Galli desde sus respectivas tribunas. ("¡Y ahora se vanagloriará en su blog!", espetó al Juez que iba a interrogarlo, mientras clavaba indignado su pupila en mi pupila.) Es la actitud propia de un redomado hipócrita.

En fin, según acertó a escribir Villoslada en tiempos más felices:



Al Juzgado, parece, se viene reído de internet.