martes, 27 de agosto de 2013

Greg Prévôt y la sociopatía




Greg Prévôt, lo he dicho ya, es el autor de una página difamatoria contra mí. También su más tenaz difusor, habiéndola propalado en decenas -si no cientos- de blogs a expensas de su tiempo, robándoselo incluso al que dedicaba a su hijo, según él mismo confiesa.


Cuando habla de "perseguir por los foros de la red a un puto gilipollas que cree que ha recibido el don de la verdad absoluta de la mano de Dios", lo han adivinado, habla de mí. Es notable que se refiera sólo a un puto gilipollas y no a varios, puesto que en su página difamatoria, retirada tras mi anuncio de acciones legales, aparecían también otros sujetos a quienes Prévôt puso a mi lado en su repertorio de enemigos públicos y trolls. La intención de obrar así era clara: fingir que la suya no era una página de acoso y derribo contra una persona por sus opiniones, sino un servicio público de información a internautas sobre casos extremos de sociopatía en la red. De este modo, yo figuraba junto a "Nennito", un personaje de las news de Google conocido por sus insultos, nula inteligencia y léxico escatológico. Con esta finalidad autoexculpatoria define pomposamente Prévôt su panfleto malévolo, plagado de estupideces y faltas de ortografía, como "cultura/información libre".


Sin embargo, al hablar de la finalidad de su blog, el acto fallido de aludir sólo a una persona -el que aquí suscribe- y a una persecución contra la misma, revela que ese elenco de monstruos del que quería prevenir al público era sólo una farsa y un escenario de cartón piedra con el propósito de disimular o al menos dignificar una agresión premeditada contra mí. La causa de tanta inquina pueden suponer que fue algo muy grave y cuyas consecuencias, por ende, merecí de sobras. A continuación lo explico.

Hallándome en un blog discutiendo sobre la naturaleza de la sexualidad y los derechos que le atañen, Prévôt irrumpió afirmando de mí lo siguiente:
En segundo lugar, te aviso de que el “irichc”, este que inunda tu blog de comentarios, es un troll habitual de numerosos foros que siempre utiliza la misma táctica: Avalancha de mensajes monotemáticos hasta provocar el aburrimiento de los visitantes y su consecuente salida del foro.
A lo que contesté:
Allan ha sido más inteligente: ni me responde -salvo un comentario inicial- ni me censura. Al menos ése conoce sus límites y tiene un cierto sentido de la honestidad. Compáralo con el idiota anónimo (no conozco a ningún "Greg") que viene a un blog ajeno a adular a unos y difamar a otros, sin más pruebas que la confianza que debe inspirarnos su condición de hombre de bien.
El autor del blog, Allan, permitiendo en todo momento mi presencia en él sin recriminarme nada, escribió lo siguiente sobre mi intervención:
Fascinante (aunque algo larga para un simple comentario, deberías abrirte un blog) tu argumentación sobre la inmoralidad de la sexualidad, y lo falso de su amor.
Dicho esto, no hizo con posterioridad mención alguna sobre el encendido encomio que Prévôt le dedicó, ni se pronunció sobre la petición de éste para que difundiera uno de sus textos (ridículamente titulado "Adopción por parejas homosexuales - Visión irónica y caricatural"), del que tenía grandes expectativas si juzgamos el modo rimbombante con que lo presentó a su anfitrión.
Te lo dejo bajo una licencia Creative Commons. El motivo es que me importa mucho más el mensaje que el mensajero (yo) y esta claro que tendrá más repercusión aquí que en mi casa.
Y desde luego, hizo caso omiso de la petición de censura de Prévôt contra mí, lo que dejaba a éste en una situación algo humillante. Más tarde Prévôt digería mal su fracaso y reaccionaba de esta matonesca guisa a mi respuesta, en la que lo tildé de "idiota anónimo", refiriéndose a mí -con clara intencionalidad amenazante- por mi nombre y apellidos reales, que aunque públicos había mantenido disociados de mi alias:
D... V... C..., usted haría mejor en no insultar así, sobre todo a la gente a la que no conoces, porque, como bien pronosticas, todo se paga en esta vida.
Al poco, la página difamatoria estaba terminada y Prévôt iniciaba su dilatado periplo para publicitarla. Imaginen a este señor, ya crecidito, hostigándome anónimamente durante años en cada rincón de internet en el que tuve a bien debatir, limitándose a insertar mensajes como éste para esfumarse acto seguido:

"Un troll llamado Daniel/Irichc ha hecho su aparición en este blog. Más información en: [sigue enlace a la página difamatoria]".

Buscó con ello atemorizarme y reducirme al silencio, ya que era obvio que si dejaba de participar en discusiones en la red, quid pro quo, no sufriría más su acoso. Para este hipócrita, como para Villoslada y el corrupto clan Menéame, la libre expresión de uno sólo es lícita si se aviene a plegarse a su gusto y exigencias moderadoras, so pena de ser vilipendiado; mientras que el propio vilipendio -si es formulado por ellos o por sus amigos- es definido a su vez como la "libre expresión" en su forma más genuina y como la mismísima "fuerza de internet".

Prévôt, pues, desprovisto de todo argumento y con la sola apelación al miedo y al odio, dedicó muchas horas de su vida a diseminar sin el menor remordimiento descalificaciones canallescas (en su libelo me señalaba como enfermo mental) e infundios (afirmó de un servidor que "no es ni ha sido nunca abogado") con la única intención de escarmentarme y buscar mi ruina por haber escrito más de la cuenta. Todo ello en una particular Inquisición de la Señorita Pepis aplaudida por bloggers afines y por la plana mayor de Menéame, que prestó a Prévôt una ayuda inestimable para que su caza del disidente gozara de popularidad y éxito, publicando su página difamatoria en portada en al menos dos ocasiones.

Hay una anécdota curiosa que ilustra la tesitura moral del energúmeno. Prévôt fue censurado en el diario Qué, donde se diría que lo consideraban un troll, y lo lamentó muy amargamente en otro de sus blogs. Es así que Prévôt se desgañitaba denunciando el atropello que sufrió en un solo lugar de la red, y lo hacía por las mismas fechas en las que pedía, apasionado, que mis intervenciones fueran prohibidas y mi participación vetada en todo espacio de internet del que tuvo noticia. Mas lo suyo fue, dijo, como volver a la dictadura.


Excluidas sus actividades presuntamente delictivas, es el tal Prévôt un personaje acomplejado, insignificante e indigno de la menor atención, aunque ande a todas luces hambriento de ella. Solía escribir sus majaderías en su dominio 1ppy, que es el acrónimo de "un proyecto para Yoigo", tontísima odisea que al parecer marcó su vida y que explica sobreexcitado y con lujo innecesario de detalles en otro blog, dándose una tremenda importancia porque le concedieron una audiencia de dos horas en el departamento comercial de dicha compañía telefónica, desde donde se le mandó acto seguido a casa "con una bolsa regalo de parte del departamento de marketing Yoigo".

Greg Prévôt es Don Proyectos y, bajo su punto de vista, un hombre sobresaliente. En su fotografía más divulgada en la red posa "a lo CEO" fijando su mirada en el infinito mientras arquea las cejas y frunce los labios. Tiene innumerables proyectos de los que, salvo raras excepciones, sólo nos deja saber el nombre, al tratarse de altísimos secretos que custodia celosamente y comparte en exclusiva con algunos elegidos. Sin embargo, no todos parecen tener en tanto a sus audaces iniciativas. Enrique Dans borró sin leerlo siquiera un correo de Prévôt dirigido a él titulado "CRM - Proyecto Zenón". Prévôt toma nota del desprecio y guarda captura del mensaje dándole el nombre de "Edans not read".


Prévôt es también un bregado usuario de Menéame y un ferviente seguidor de sus cabezas visibles, en especial de Ricardo Galli. Este otro ídolo suyo no es un dios mucho más propicio que Dans, a pesar de sus esfuerzos. En un mensaje lacayuno en el Google+ de Galli, Prévôt exhibe su "know how" sobre trolls y aconseja a su admirado Ricardo que no haga caso de alguien disgustado por las opiniones de éste, ya que con gente así no vale la pena discutir. Se lo dice en veintiséis líneas de texto, escritas con esmero y rociadas con perfume francés, a las que el interpelado sólo responde con un escueto pero agradecido "LOL ;)".


En su adhesión integral e incondicional a Galli, lo apoyó con entusiasmo en su iniciativa #nolesvotes, dedicándole incluso un vino, con la esperanza de que de la vocinglería de la Spanish revolution podría resultar alguna publicidad extra para su negocio.

En suma, el oportunista y subalterno Prévôt, buscando su lugar en la camarilla de Menéame y el ciberizquierdismo español, creyó hacer méritos y adornar su hoja de servicios al atentar rastrera y cobardemente contra mi imagen. El daño está hecho, y ahora se debe dar paso a la justicia.

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