lunes, 11 de noviembre de 2013

Prévôt reabre la página difamatoria




Greg Prévôt ha vuelto a la escena, cual fantasma de la ópera, envuelto en misterio y deformidad moral. Desde luego no es una sorpresa. El monicaco se dirige a su audiencia, supuestamente expectante, para explicarle por qué ha mantenido cerrado su blog difamatorio durante cinco meses, de junio a octubre. Dice que fue con ánimo conciliador, ánimo que surgió en él maravillosamente tras mi denuncia, al verse arrastrado con la argolla en el hocico desde su cobarde anonimato hasta las puertas del Juzgado.

Anuncia solemnemente, con pompa de tonto de remate, que ya no espere más concesiones de su sufrida benevolencia, porque se ha dado cuenta de que la he utilizado para amenazar -son sus palabras- a sus colaboradores necesarios. También dice haberse percatado en sus horas de Getsemaní de que sólo un Juez puede cerrarle el blog, y que sólo a él prestará oídos. Se muestra así de beligerante el mismo necio que minutos antes presumía de espíritu de conciliación por haber asistido atónito y a la fuerza a un acto instado por mí.

El cambio de actitud, en realidad, se debe a su envalentonamiento por tener como padrinos a Galli y Villoslada, que se han apresurado en publicar en la portada de Menéame la reentrada triunfal del pobre hombre, difundiéndola acto seguido en sus cuentas de Twitter. Entiendo la afinidad: son de la misma calaña hipócrita.

Se detiene y reinicia, pues, el reloj de la prescripción de mi acción, puesto en marcha desde que Prévôt hiciera desaparecer su blog el pasado mes de junio con la voluntad de impedir su incriminación mediante la destrucción de pruebas. También cae algún otro regalo que no ha lugar comentar aquí.

Que estando "sub iudice" el caso, y habiendo apreciado el Juez indicios de infracción penal, se quiera echar más madera en él y agravar el daño en lo posible hasta que recaiga sentencia condenatoria da una idea del odio recalcitrante y del desprecio al Derecho de estos personajes. Pero también de su inteligencia.

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